De vuelta al yoga y a la respiración consciente…

Pasan los días y suelen pasar sin darnos cuenta, aunque hay pequeños instantes conscientes, en los que veo caer una hoja lentamente o contemplo cómo se eleva un pájaro ágilmente entre las nubes.

Son precisamente esos momentos los únicos que siento haber vivido, aquellos en los que estoy presente, consciente. El resto de los minutos del día presiento que vago en un espacio a otro sin más.

Esta mañana he asistido a mi primera clase de yoga después de siete años de sequía en esta disciplina. Y he de reconocer que he dado con el profesor perfecto para mi. Fuera de lo común, poseído por el deseo de aprender tanto como de enseñar, con creencias de un más allá, intenso, lector de almas…

Hemos hablado más que practicar posturas la verdad, cosa que me ha encantado, porque en mi opinión en materias de este tipo es positivo conocer a la persona a la que vas a impartir las clases. Dado que la finalidad del yoga es equilibrar la mente y el cuerpo, primero se ha de saber qué hay que ordenar.

Hablando con él he adquirido conciencia de los avances que he hecho en mi crecimiento personal y de lo que aún está pendiente. Y he de decir que en mi camino de autoconocimiento y sanación me pongo un notable. Y al escribir esto me doy cuenta de que mi autoestima ha crecido tanto como me he esforzado porque ocurriese. Que no se confunda con soberbia por favor. Quererse a uno mismo es imprescindible para una vida plena, creerse mejor que los demás poco tiene que ver con esto.

He salido emocionada de la clase, con el propósito de realizar los ejercicios de respiración a diario tal y como me ha dicho que haga y deseando que llegue pronto el lunes. Aunque después de reflexionado sobre este último pensamiento y he recordado que lo importante es vivir en el momento presente, ser consciente, existir en el ahora.

Una clase y ya me siento más conectada a mi.

¡¡Veamos qué nos depara esta yoga-experiencia!!

 

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Carta de despedida a ti, hombre-niño…

Llegará la mujer que lo cambiará todo. Sin querer, sin pedir, sin fáciles ni difíciles.

Nunca te he pedido que cambiases, simplemente te dije, que con las variables existentes no podíamos ser pareja. Tú dijiste que querías cambiar porque yo valía la pena, pero que era difícil. No tenía que haber dicho nada, debí haberme alejado sin más. Las personas sólo cambian cuando quieren cambiar, nadie cambia por otra persona.

Llegará la mujer que te hará ver que esto es así, aparecerá en tu vida, trastocándolo todo. Tu rutina, tus gustos, tu tiempo, tu vida, tu alma…

No repartirás de forma consciente el tiempo entre ella y tus amigos, para tenerlos a todos contentos. Simplemente preferirás una tarde abrazado a ella que una entusiasta experiencia en San Antolín. Sé que ahora eso te parece imposible, pero sucederá.

Y experimentarás un paz y una sensación de sentirte tan cómodo con tu vida, que evadirte de ella dejará de ser una necesidad. El amor es un regalo que permite a los seres humanos dejar de vagar buscando no sé qué, no sé dónde, no sé para qué.

Llegará a tu vida como llegaste tú a la mía y nada será como antes dentro de ti. Querrás ser mejor, ofrecerlo todo, hacer las cosas bien. A mi me ha pasado contigo. Tú valías la pena, lo valías todo para mi. Llegará quien lo sea para ti. Y harás muy feliz a esa mujer. Deseo que ella también a ti.

Por ti acallé la voz de mi cabeza diciéndome “qué rollo no poder hacer lo que haces todos los sábados por la tarde cuando no trabajas; entrenar, nadar, leer en una terraza tranquilamente”.

Cambiar la rutina es difícil para todos, llevo mucho tiempo sola y aunque en mi caso la perdida no tiene nada que ver con la vida social, sí tiene que ver con el tiempo que me dedico a mi misma. Con mis momentos de introspección, gracias a los que evoluciono, porque considero que sólo estando a solas con uno mismo se puede crecer.

En general los seres humanos temen a la soledad y en mi opinión es porque temen estar consigo mismos, escuchando a su interior. Pero esa es la única manera de comprenderse y evolucionar.

Cuando uno está siempre acompañado, es más sencillo acallar los pensamientos y de esa forma se evita la reflexión. Pero aunque se puede posponer, llegará la vejez y allí estarán todos esos pensamientos aplazados atormentando los días y las noches. Quién no ha escuchado a los ancianos lamentándose por sus errores?

Llegará esa mujer y comprenderás lo importante que es la congruencia para aportar seguridad en la pareja. Si dices que no te gustan los besos y los abrazos, entones cuando dices que x mujer te abraza y te besa, das pie a preguntarse cuál de las dos cosas es verdad; cuál de estas dos personas eres tú.

Si eres la primera, entonces lo segundo es incomprensible. Y si queriendo decir no, lo aceptas, entonces qué tipo de seguridad ofreces no sabiendo negarte a aquello que no deseas? Y si eres la segunda, cosa absolutamente respetable, no digas que eres la primera. Defiende tu personalidad y que sea la otra persona quien decida si eso encaja con ella o no. La congruencia aporta seguridad en la pareja, porque es lo que hace, que una de las partes sepa lo que ocurre en la vida del otro cuando no está presente.

Decir no es algo que le resulta difícil a muchas personas, temen quedar mal, que les vean como raros o antipáticos… Pero defender los que uno es y vivir siendo fiel a la propia esencia permite que haya menos motivos para evadirse. La gente se evade de las vidas incompletas, no de las completas.

Tú has sido mi certeza y lo has cambiado todo. Llegará la mujer que signifique eso para ti, no temas entregarte y arriesgarlo todo. Aunque no seas correspondido en la misma medida te sentirás satisfecho de haberlo intentado.

Los amigos irán desapareciendo y haciendo su vida, procura no ser el penúltimo en enamorarte porque con ese enorme corazón que tienes te resultará imposible dejar colgado al último eslabón de la cadena. Y puedo asegurarte, que ese último no dudará en seguir su camino dejándote en la estacada. Es ley de vida. No lo hará con maldad, simplemente ocurrirá.

Entiendo que tus amigos han sido tu refugio, me da la sensación de que has tenido ciertas carencias emocionales, ellos ha suplido con su compañía los que debías haber recibido. Pero tu alma; profunda, sensible e inmensa necesita más.

Llegará esa mujer que te abrirá el corazón de par en par, te asomarás a tus entrañas y como si de un milagro se tratase, todo ese mundo interior que has ocultado, renacerá.

Brillarás. Y nada volverá a ser lo mismo.

Te quiero y deseo que cuando llegue esa mujer te dejes llevar y vueles.

Hasta siempre m.t.l.

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Tipos de personas…

El otro día estaba sentada en un bar y en la mesa contigua estaban sentadas tres personas. Una madre de unos sesenta años, un hijo de unos cuarenta y un bebé al que no llegué a ver ya que dormía en su carrito. Hablaban de otras personas, en un tono más bien crítico, hiriente en mi opinión.

Pero de toda su conversación, hubo algo que me dejó especialmente perpleja. Empezaron a hablar de la casa que tenían en un pueblo y de la multitud de trastos que guardaban en ella. El hijo dijo que había estado hace poco allí eligiendo las cosas que hace tiempo no se utilizaban y de las que había que deshacerse.

  • Te acuerdas de aquellas sillas que usábamos en el jardín? Estaban tan hechas polvo que decidí tirarlas, dijo él.
  • Dónde las tiraste?, preguntó la madre.
  • En el contenedor.
  • Pero las romperías, no? Para que nadie las pueda coger y usar.
  • Por supuesto madre.
  • Que luego las gente las coge y las usa y no quiero que eso pase.

Aquella conversación paso de ser hiriente a ser grotesca.

Qué tipo de persona preferiría romper algo a permitir que otro ser humano que lo necesitase hiciese uso de ello?

Qué tipo de persona siente tal rechazo por los de su especie que desea humillarles en su miseria?

Me levanté de mi silla, pagué y me marché. Congratulándome de que aquel asiento no perteneciese a ese macabro duo, ya que de ser así habría tenido que tomar mi té sentada en el suelo.

 

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Me gustas…

Me gustas, así,

tan de repente como se va el sol,

tan de pronto como caen las hojas de los árboles,

tan porque sí como sonríe una madre.

 

Me gustas, así,

entre palabras dichas y sonidos adivinados,

por encima de los ruidos perezosos del verano,

por debajo de las sábanas conquistada por tus labios.

 

Me gustas, así.

 

Ruth Martínez Redondo

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Rompe tus cadenas

ROMPE TUS CADENAS

Nos han hecho creer, que es obligado,

necesario, del todo procedente,

ser siempre adolescente extraviado.

 

Huir cual de la peste bizantina,

ser Sísifo, eterno penitente,

buscar el extremo atribulado,

de no saber quién eres y perderte.

 

Madurar se considera torpemente,

perder el paso libre asilvestrado,

mientras se bendice la ignorancia,

aclamada por el público corrupto.

 

No temáis alzar el vuelo y desprenderos,

de las sutiles cadenas pubescentes,

sólo se es libre siendo uno entero,

innegable reflejo de quien eres.

Ruth Martínez Redondo

 

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Cosas de pareja…

A veces me pregunto si tenemos un número máximo de amores para cada vida, sí yo creo que tenemos varias vidas… Y si una vez alcanzado ese número ya no tenemos ninguna oportunidad de tener otra pareja.

Por ejemplo si a mi me correspondían 10 relaciones amorosas y ya las he “gastado” entonces no tendré ninguna más? Es acaso por eso que llevo años sin sentirme realmente conectada a otra persona?

Estos pensamientos se me plantean en ocasiones como algo triste, mientras que hay momentos en los que pienso que si esto es cierto quizá sea una oportunidad para crecer de forma exponencial como individuo sin distracciones.

Sea como fuere, aún no tengo la respuesta…

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Día teñido de introspección…

No sé si es la lluvia, que no deja de acompañaros esta primavera. Presente de forma intermitente o silenciada tras las grises nubes que no nos permiten olvidarla… O si es que mi alma conserva aún atisbos de su malcarada melancolía, pero hoy ha sido un día claramente introspectivo.

Cuestionarse la propia vida es positivo si se hace desde la perspectiva correcta. Me ha costado aprenderlo pero ahora lo sé. Así que tras una jornada de ruegos y preguntas internas, culmino mi día satisfecha de las decisiones que he tomado hasta ahora y con las ideas más claras sobre las que he de tomar a partir de este momento.

Quizá la lluvia no siempre nos inunde de morriña, puede que a veces nos aclare la visión… Como dice un amigo… Cada día es una paradoja.

 

 

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